El peneca Zig Zag 1811


El peneca nº 1811 Zig Zag . Santiago de Chile, 28- VIII-1943
Cortesía del señor Elías Luna.

El peneca, equilibrio entre lo ético y la material.
No es lo virtual enemigo de lo palpable. Aunque la revista El peneca sea editada virtualmente en esta bitácora, la frescura de su lectura es como la bruma que baja de la montaña al llano. Las revistas antiguas respiran siempre con uno en el recuerdo, no hace falta dormir con muñecos. No hay mejor bien que un buen libro regalado en estos días de Navidad. Si uno tiene cuatro años, lo guarda como si fuera un muñeco, duerme con él, lo abraza amorosamente.
El dibujante y guionista de una revista como El peneca ha dado figura a lo ideal y ha aportado así un ejemplo del equilibrio entre lo ético y lo material. Ha demostrado que ese equilibrio no es ni mito ni ideología, sino que puede ser una realidad también en nuestras dimensiones. El arte narrativo ha expresado el ansia de armonía de la persona y su disposición a luchar consigo mismo, para establecer en el interior de su persona el ansiado equilibrio entre lo material y lo espiritual. Si la literatura menor ,como puede ser El peneca , expresa lo ideal y el ansia de lo infinito, no puede servir a fines pragmáticos sin arriesgarse a perder su autonomía. Lo ideal lo actualizan objetos que no existen en la realidad cotidiana, pero que a la vez son imprescindibles para la esfera de lo espiritual. Una obra de arte manifiesta ese ideal que en el futuro será propio de toda la humanidad, pero que de momento es accesible para unos pocos, sobre todo para los genios que se toman la libertad de contrastar lo normal con aquella conciencia ideal que toma forma en su gozosa lectura.. De esta manera, el arte es por esencia aristocrático y establece —a causa de su mera existencia— la diferencia entre dos potenciales, que aseguran el movimiento ascendente de la energía interior, desde lo más bajo hacia lo más alto, con el fin de conseguir un perfeccionamiento interior, espiritual, de la personalidad.Al hablar aquí del carácter aristocrático del lector , me estoy refiriendo —claro está— al ansia del alma humana de buscar la justificación moral, el sentido de su existencia, que de este modo consigue una mayor perfección. En este sentido, todos, en último término, estamos en la misma situación y tenemos las mismas posibilidades de adherirnos a una élite aristocrática. Pero el núcleo del problema reside precisamente en el hecho de que no todos hacen uso de esa posibilidad. Ahora bien, el arte menor como puede ser esta revista chilena , va haciendo ofertas siempre nuevas a la persona para que ésta se examine a sí misma en el marco del ideal que el arte le ofrece. Korolenko, definía el sentido de la existencia humana como el derecho a la felicidad. Esto me recuerda el libro de Job, en que a Elifaz dice: «Ninguna cosa sucede en el mundo sin motivo: que no brotan del suelo los trabajos. Porque el hombre nace para trabajar, como el ave para volar».

Muchas gracias, Elías Luna.
Adaptado por Hasieran para El peneca en base a la obra Esculpir el tiempo de Andrei Tarkovsky

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