El peneca Zig Zag nº 1933

EL PENECA ZIG ZAG Nº 1933
Santiago de Chile, 29-XII-1945.
Cortesía de Elías Luna.
Muchas gracias

EL PENECA ES TAMBIÉN POESÍA


INFANCIA
Primavera de los niños , sueño azul de la vejez ,
eres lumbre orientadora al camino de la fe.
Eres vida de la vida , esperanza en porvenir ,
Eres savia del arbusto que jamás ha de morir .
Eres dicha de un pasado que hoy añoro con fervor , Porque ha sido compañero de mi tierno corazón . Francisco Isla S.

ALEGRÍA En este camino claro
Que tiene ríos de sol ,
Hay nuevas luces que danzan ,
hay nuevo aroma que estalla
como un cáliz de azucena .
Es el mundo que renueva su gran cosecha de flores ;
es el aire que derrama nuevo canto de alegría .
Es el hombre que presencia el renacer de su vida .
Un año nuevo comienza ; Y entre sones de campanas , cada corazón sombrío canta su azul esperanza .
¿ Que el año nuevo comience con la bendición de Dios ! R. Vilón

El peneca Zig Zag nº 1948

El peneca Zig Zag nº 1948
Santiago de Chile, 13-IV-1946
Cortesía del señor Elías Luna.

Puerto de Iquique , oloroso a floripondio y a peces,
caserío de madera junto a los besos del mar.
Es tierra de viento músico y eterno conservador ,
viajero que va pasando, y no acaba de pasar.
Acurrucadito existe entre cerros color sal,
tostándose bravamente de obrero o de pescador;
blanco salitre lo cruza para el Norte o para el Sur
y rebalsa de mañana pescado multicolor .
Con playas albas recibe un verde y lento olear .
Con limoncitos y plátanos pinta y aroma su faz .
Puerto del norte existiendo calladamente, y acaso
el más sencillo entre todos los puertos de mi país ,
oloroso a floripondio y con corazón de mar.
Amanda de González (Chile)

El peneca Zig Zag nº 1951

El peneca Zig Zag nº 1951
Santiago de Chile , 4-Mayo-1946
Cortesía del señor Elías Luna. Muchas gracias
.
Caminar sobre alfombras doradas ,
entre nubes de polvo rojizo .
Los cabellos al viento tendidos ,
bajo un cielo color de jacinto.
Caminar sobre senderos de otoño ,
sobre musgos de bronce teñidos ,
las pupilas tranquilas de ensueño ,
aflorando un poema bendito.
Escuchar aquel dulce gemido ,
esa queja crujiente, angustiosa,
que semeja a un suspiro de niño .
¡ Ese suave morir de las hojas !
Yazmina.

El peneca Zig Zag nº 1957

El peneca Zig Zag nº 1957
Santiago de Chile ; 15-VI-1946
Cortesía del señor Elías Luna.
Muchas gracias.


Lautaro permaneció inmóvil . Sentía la invalidez de su brazo y de todo el costado izquierdo de su cuerpo . La sangre manaba , caliente y espesa , mezclándose con la tierra húmeda . El herido cerró los ojos , sintiendo sobre sus párpados la suave luminosidad de las estrellas .
Aquella noche tan antigua estaba cargada con la fragancia de los naranjos . Lautaro sintió que su conciencia se diluía en un pesado letargo . Pero , en aquel instante , una mano pequeña y suave se detuvo sobre su pecho y rozó después su frente. El joven indio sintió que era acariciado por primera vez en su vida . La piadosa mano se deslizó por sus cabellos en un gesto de ternura y luego presionó contra la herida una tela suave y absorbente que contuvo la sangre .

El peneca Zig Zag nº 1967

El peneca Zig Zag nº 1967
Santiago de Chile , 24-VIII-1946
Cortesía del señor Elías Luna.
Muchas gracias y Feliz Navidad
.

Lautaro era una flecha delgada.
Elástico y azul fue nuestro padre.
Fue su primera edad sólo silencio.
Su adolescencia fue dominio.
Su juventud fue un viento dirigido.
Se preparó como una larga lanza.
Acostumbró los pies en las cascadas.
Educó la cabeza en las espinas.
Ejecutó las pruebas del guanaco.
Vivió en las madrigueras de la nieve.
Acechó las comidas de las águilas.
Arañó los secretos del peñasco.
Pablo Neruda

INQUIETUDES DE NIÑO
Pajarito que tus cantos
alegraban la mañana ,
esparciendo tu encanto
a través de la ventana.
¿ Dónde estás que no te veo ?
¿ has huido del invierno ?
¡ Ya mi oído no recreo
con tu trino dulce y tierno !
¿ Me arrullarás nuevamente
cuando esté la primavera
muy cercana a retornar ?
¿ Tus gorjeos armoniosos
podrán mis penas calmar ?
Yo te espero, pajarito,
no demores, te lo pido .
No demores en venir.
LUMS

El peneca 1931



El peneca Zig Zag nº 1931
Cortesía de Elías Luna.
Muchas gracias .

El peneca. Entre la realidad y la ficción Porque la vida real, la vida verdadera, nunca ha sido ni será bastante para colmar los deseos humanos. Y porque sin esa insatisfacción vital que las mentiras de la literatura a la vez azuzan y aplacan, nunca hay auténtico progreso. La fantasía de que estamos dotados es un don demoníaco. Está continuamente abriendo un abismo entre lo que somos y lo que quisiéramos ser, entre lo que tenemos y lo que deseamos. Pero la imaginación ha concebido un astuto y sutil paliativo para ese divorcio inevitable entre nuestra realidad ' limitada y nuestros apetitos desmedidos: la ficción. Gracias a ella somos más y somos otros sin dejar de ser los mismos. En ella nos disolvemos y multiplicamos, viviendo muchas más vidas de la que tenemos y de las que podríamos vivir si permaneciéramos confinados en lo verídico, sin salir de la cárcel de la historia. Los hombres no viven sólo de verdades; también les hacen falta las mentiras: las que inventan libremente, no las que les imponen; las que se presentan como lo que son, no las contrabandeadas con el ropaje de la historia. La ficción enriquece su existencia, la completa, y, transitoriamente,los compensa de esa trágica condición que es la nuestra: la de desear y sofiar siempre más de lo que podemos realmente alcanzar.

El peneca 1906



El peneca Zig Zag nº 1906
Santiago de Chile , 23-VI-1945
Cortesía del señor Elías Luna.
Muchas gracias.

El peneca. La ficción como refugio y apoyo.
¿ Qué confianza podemos prestar, pues, al testimonio de las obras literarias sobre la sociedad que las produjo? Eran esos hombres así? Lo eran, en el sentido de que así querían ser, de que así se veían amar, sufrir y gozar. Esas obras no documentan sus vidas sino los demonios que las soliviantaron, los sueños en que se embriagaban para que la vida que vivían fuera más llevadera. Una época no está poblada únicamente de seres de carne y hueso; también, de los fantasmas en que estos seres se mudan para romper las barreras que los limitan y los frustran. La ficción en una obra menor literaria como El peneca no es tampoco gratuita , ya que llenan las insuficiencias de la vida. Por eso, cuando la vida parece plena y absoluta y, gracias a una fe que todo lo justifica y absorbe, los hombres se conforman con su destino, la literatura y su lectura no suelen cumplir servicio alguno. Las culturas religiosas producen poesía, teatro, rara vez grandes novelas. La ficción es un arte de sociedades donde la fe experimenta alguna crisis, donde hace falta creer en algo, donde la visión unitaria, confiada y absoluta ha sido sustituida por una visión resquebrajada y una incertidumbre creciente sobre el mundo en que se vive y el trasmundo. Además de amoralidad, en las entrañas de las libros, revistas , historietas, anida cierto escepticismo. Cuando la cultura religiosa entra en crisis, la vida parece escurrirse de los esquemas, dogmas, preceptos que la sujetaban y se vuelve caos: ése es el momento privilegiado para la ficción. Sus órdenes artificiales proporcionan refugio, seguridad, y en ellos se despliegan, libremente, aquellos apetitos y temores que la vida real incita y no alcanza a saciar o conjurar. La ficción es un sucedáneo transitorio de la vida. El regreso a la realidad es siempre un empobrecimiento brutal: la comprobación de que somos menos de lo que soñamos. Lo que quiere decir que, a la vez que aplacan de forma transitoria la insatisfacción humana, las ficciones también la azuzan, espoleando los deseos y la imaginación .
Mario Vargas Llosa.

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